La meseta, cuyo basamento cristalino corresponde al macizo
Patagónico, considerado en su mayor parte de la era Paleozoica, es producto
de los continuos movimientos epirogénicos, seguidos de transgresiones
y regresiones marinas, así como también fue afectada por el movimiento
terciario, que provocó fallas, dislocaciones y la deposición de
grandes coladas de basaltos; se halla cubierta por sedimentos marinos, continentales
y rocas de origen volcánico, y en muchos sitios por los llamados "rodados
patagónicos", de posible origen glaciar; rematando en el mar Argentino
en una costa acantilada que supera los 80 metros de altura.
Varias mesetas se destacan en el territorio, como las de Montemayor, Pampa de
Salamanca, Pampa del Castillo y Pampa de Gastre. Dentro del relieve se distinguen
además las terrazas fluviales, que se desarrollan entre el cauce de los
ríos y las mesetas; los valles, que siguen una dirección predominante
de Oeste a Este y que pueden presentar varios metros de profundidad y están
recorridos por ríos alóctonos; y los cañadones, que son
antiguos valles fluviales de fondo chato, algunos llevan aguas temporariamente.
Entre los bajos se destacan las depresiones de Valdés,
en la península homónima, de 40 m bajo el nivel del mar, y la
de Sarmiento, ocupada por los lagos Musters y Colhué Huapi; otras zonas
deprimidas suelen estar ocupadas por salinas o lagunas temporarias.
Un grupo de sierras que se extiende con una dirección Norte-Sur, al Oeste
del meridiano de 69° O, e integrantes del Sistema de los Patagónides,
de la era Mesozoica, interrumpe la meseta, extendiéndose hasta casi los
46° S. Se presentan las sierras de Taquetrén, Tecka, del Telégrafo,
Buen Pasto, San Bernardo, cuyas alturas en general, no superan los 1.300 metros.